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El centeno, características y guía para su cultivo

Publicado en3 años hace Por
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El centeno, cereal de versátil aprovechamiento y con un importante papel en la agricultura, el centeno pertenece a la familia de las gramíneas, por lo que tiene un cultivo similar al del cereal.

Su flexible y largo tallo va acompañado de hojas estrechas, características que le aportan una gran rusticidad en un sistema radicular fasciculado que guarda un gran parecido con el del trigo.

Además de su utilización para la alimentación humana, el centeno es destinado a la elaboración de piensos y es aprovechado como forraje para el ganado.

¿Cuál es la situación actual? ¿Puede mejorarse la cosecha? ¿Cómo se logra una siembra óptima y qué características hay que atender? ¿Cuál es el futuro del centeno híbrido? Las respuestas se encuentran a continuación.

Características actuales del cultivo de centeno

Aunque ha habido descensos puntuales, en España la superficie para cultivar centeno se ha desarrollado de manera firme en los años recientes, de acuerdo con información suministrada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Sin embargo, existe todavía inestabilidad en la producción, algo que se atribuye a que el cultivo se da especialmente en secano, característica que lo somete a las condiciones meteorológicas de cada campaña y a la pluviometría, factores que a su vez imponen variaciones específicas.

Agricultura: ¿Cómo se desarrolla el cultivo del centeno?

Para cultivar el centeno se reservan los suelos más pobres debido a su rusticidad y a su adaptabilidad a cualquier tipo de suelo. Igualmente, se adecúa los climas fríos, por lo que es cultivado esencialmente en secano.

Otoño es la época en que la siembra del centeno se realiza en su mayor parte. Esto lo convierte en un cereal de invierno de período largo, cuya siembra debe desarrollarse tempranamente para lograr el establecimiento del cultivo antes de las primeras lluvias.

En relación con la densidad de siembra, lo aconsejable es que alcance entre los 150 a 180 granos germinados por m2, lo que corresponde a unos 70 kilos de semilla por cada hectárea. Cuando la siembra es tardía, la recomendación de los especialistas es extender un 20% la densidad de la siembra.

En cuanto a la profundidad apropiada para la siembra, debe ser de 2 a 4 cm, mientras lo aconsejable es que exista una distancia entre líneas de unos 15 centímetros.

De igual manera, los expertos recomiendan sembrar el centeno después de realizar un cultivo diferente a los cereales. Esto es porque al ser una siembra temprana, la semilla sembrada podría germinar cerca de los remanentes de los granos que hayan quedado de cultivos previos en el campo.

A pesar su escasa exigencia nutricional, el cultivo de centeno requiere de una aplicación de nitrógeno en la etapa inicial, en cantidades que pueden variar entre los 40 y los 100 kg por hectárea. De hecho, cuando se desea aumentar la producción de grano, paja y forraje, es necesario aplicar más nitrógeno.

¿Cómo se logra una siembra óptima de centeno?

Cuando se quiere aumentar tanto la producción como los beneficios, hay que lograr una siembra óptima de centeno, para lo cual es indispensable poner especial atención en los cuidados de los cultivos que permitan alcanzar una mayor eficiencia.

Esto quiere decir que existen características que requieren nuestra particular atención. Detallamos a continuación las más significativas:

  •        Adaptabilidad. En vista de que se trata de cultivo rústico, fácil de manejar y de poca exigencia, presenta una notable capacidad para adaptarse a gran diversidad de suelos y climas, una siembra que se asemeja a la del trigo y la cebada. En el caso del centeno, la siembra se realiza habitualmente en las parcelas más pobres.
  •        Fecha de siembra. Al constituir un cereal de invierno de ciclo largo, el centeno debe tener una fecha de siembra temprana, preferiblemente en otoño, entre septiembre y octubre, con la intención de establecer el cultivo antes de la llegada de los primeros fríos y de las primeras lluvias.
  •        Dosis de la siembra. La dosis recomendable oscila entre los 150 y los 180 granos germinados por m2, lo que es un equivalente de 70 kilos de semilla por hectárea, dosis que se aconseja aumentar al 20% cuando la siembra es rezagada.
  •        Profundidad de la siembra. De 2 a 4 centímetros es la recomendada, así como efectuar una preparación previa de la tierra. Del mismo modo, para evitar que el suelo se compacte, es importante oxigenar el terreno.
  •        Fertilización. Cuando el objetivo es obtener una producción cercana a las 5 toneladas de forraje, deben aplicarse unos 100 kg de nitrógeno, alrededor de 60 kilos de fósforo y unos 130 kg de potasio. Algo relevante: hay que repartir el abono nitrogenado en un 30% para la siembra y 70 por ciento al salir el invierno.

El centeno híbrido podría ser la solución

Aunque muchos productores se resisten a creerlo, la oportunidad de tener éxito con una rotación de cultivos podría encontrarse en el centeno híbrido, ya que la carga de trabajo estacional se ve aliviada, al realizarse una siembra más temprana y con dosis más bajas, a lo que debemos agregar que esta alternativa exige una menor fertilización, menos tratamientos, y también una cantidad menor de agua y suelos.

Pero hay mucho más acerca del centeno híbrido. No se requiere la utilización de distinta maquinaria y presenta un mejor rendimiento en aquellos terrenos considerados flojos y poco aptos.

A la par, investigaciones recientes concluyen que la rentabilidad de la explotación puede perfeccionarse regularmente. Y es que el centeno híbrido ha dejado atrás la mala fama de ser un cultivo ligado a los peores terrenos. Sencillamente, ya no es el mismo que los abuelos cultivaban.

España, por supuesto, no es extraña al centeno híbrido, ya que el cultivo para grano está condicionado a espacios que poseen una altitud de 600 metros como Guadalajara, Teruel o Soria, las cuales presentan áreas a más de 900 metros de altitud y tienen excelentes condiciones.

Todo esto ocurre mientras existe en el país un déficit en cereales que obliga a la importación de 13 millones de toneladas de este renglón, algo que podría ser cubierto adecuadamente por el centeno híbrido.

¿Por qué el cultivo de centeno es menos frecuente en el mundo?

El número de productores de centeno no es tan elevado en términos globales, si se le compara con la cebada y el trigo. En la mayoría de los países productores, los niveles de producción se han acortado desde el año 2012, con excepciones como la de Escandinavia, cuya producción es trascendente a nivel internacional.

De acuerdo con los especialistas, la tendencia a la baja se debe a que el centeno es un polinizador cruzado, algo muy diferente a lo que sucede con el trigo y la cebada, los cuales se destacan por ser auto-polinizadores. De este modo, el centeno entorpecería el sostenimiento de las líneas más pulcras de reproductores.

En algunos lugares la reducción ha sido significativa, como en Rusia, que en 1992 producía 13,9 millones de toneladas métricas de centeno, algo que contrasta enormemente con la producción que tuvo en 2012 de apenas 2,1 toneladas.

Esta realidad podría cambiar con opciones como el centeno híbrido y las oportunidades que se abren para el cultivo a través de los requerimientos del pago verde de la PAC.

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