Fertilizantes agrícolas: tipos, usos y características
La producción de alimentos depende de un correcto uso de la tierra y un buen manejo de las cosechas, para ello es importante contar con los insumos necesarios, de forma que el producto final, tenga todo lo que se necesita para ofrecer alimentos de calidad.
Bajo esta premisa uno de los insumos más importante al momento de cultivar son los fertilizantes, pues actúan como un suplemento alimenticio que aumenta la producción de la cosecha, garantizando alimentos suficientes para atender a una población creciente.
¿Qué es un fertilizante?
La palabra fertilizar significa que la tierra sea fértil, lo cual se traduce en mejor y mayor producción.
El fertilizante se refiere a cualquier tipo de sustancia que puede ser orgánica o inorgánica, que contiene nutrientes que pueden asimilar las plantas y tiene como finalidad mantener o incrementar el contenido de sus elementos en el suelo, mejorando la calidad nutricional del sustrato, estimulando el crecimiento de las plantas, entre otros.
Estos productos sirven para regresar a la tierra los compuestos que son absorbidos por las plantas además de proporcionar las sustancias y elementos necesarios para que los cultivos crezcan de forma adecuada.
Los nutrientes que el fertilizante le aportan a la tierra y a las plantas son Nitrógeno, Fósforo y Potasio.
Historia del Fertilizante
Los egipcios, los romanos y los primeros alemanes, utilizaban estiércol para mejorar la productividad del suelo en sus granjas; así como el uso de la ceniza de madera; en el año de 1620 se utilizaba el pescado como fertilizante.
El guano chileno y peruano, que se usaba en los Andes hace aproximadamente 1500 años, fue llevado en el siglo XIX a Europa y estados Unidos; alrededor de 1730, el vizconde Charles Townshend estudió los efectos de mejora de cuatro cultivos que se encontraban en uso en Flandes.
Johann Friedrich Mayer presento una serie de experimentos sobre la relación del yeso con la agricultura en ese mismo siglo.
El químico Justo Von Liebig realizo un aporte significativo en la comprensión de la nutrición vegetal, argumentando la importancia del amoniaco y de los minerales orgánicos para la nutrición de las plantas.
En el año de 1837 un empresario inglés llamado John Bennet Lawes, experimento los efectos de varios abonos en plantas que crecían en macetas y fue el primero en crear la industria de estiércol artificial.
En 1843 contrató los servicios de Joseph Henry Gilbert para ser el director de la Estación experimental de Rothamsted, que, hoy en día, aún investigan el impacto de los fertilizantes inorgánicos y orgánicos en el rendimiento de los cultivos.
Por otra parte, Jean Baptiste Boussingault, señaló que determinar la cantidad del elemento químico Nitrógeno en los fertilizantes era importante.
Para el año de 1903 se originó el primer fertilizante nitrogenado y en el siglo 20 el nitrato de amonio se convirtió en un importante fertilizante.
Sin embargo, la producción moderna de fertilizantes químicos comenzó en 1842 cuando se realizó un proceso para producir superfosfato, mediante el tratamiento de la roca de fosfato y ácido sulfúrico.
En la década de 1950 la producción de fertilizantes cambio acomodando el uso de fertilizantes granulados y los líquidos y secos a granel fueron muy populares para aquellos que tenían producción a gran escala.
Tipos de fertilizantes agrícolas
La demanda de alimentos es cada vez mayor debido al crecimiento de la población mundial, por ello es trascendental mejorar el rendimiento del sector agrícola.
Por eso el uso de fertilizantes se ha convertido en una herramienta esencial para lograrlo; son diferentes para cada rubro y en líneas generales los siguientes, son los tipos de fertilizantes usados en el sector agrícola.
Fertilizantes orgánicos
También se conocen como abonos y son de origen vegetal o animal ya que proceden de los residuos orgánicos de los cultivos y de defecaciones de los animales.
Este tipo de fertilizante proporciona el Nitrógeno orgánico que necesita el suelo, su uso mejora considerablemente el terreno, la retención de agua y sus nutrientes.
La mayoría están permitidos en la agricultura ecológica y entre sus características se destacan que tiene mayor actividad microbiana.
Pues aprovechan los residuos orgánicos mejorando la capacidad de absorción al igual que logran equilibrar el pH, evitando así, la erosión y transformando los terrenos desgastados en fértiles.
Fertilizantes inorgánicos
Este tipo de fertilizante proviene de sustancias derivadas de rocas y minerales, los cuales tienen como finalidad incorporar nutrientes y material orgánico al suelo.
La concentración es mucho más elevada por lo que sus resultados se observaran con mayor rapidez; sin embargo, si no son utilizados de forma correcta, pueden causar severos daños en el suelo y en las plantas.
Fertilizantes biofertilizantes
Son una alternativa para mejorar la calidad del suelo, no solo aportan nutrientes sino también, contribuyen a mejorar el medio ambiente, son elaborados a través de microorganismos los cuales son beneficiosos para las plantas y el suelo.
Ya que, a través de un proceso de simbiosis, los hongos y las bacterias se benefician mutuamente en su desarrollo y todo ello contribuye a estimular el crecimiento vegetal, captar nutrientes y proteger el medio ambiente.
Fertilizantes químicos
Estos fertilizantes se obtienen de los minerales mediante un proceso químico, su finalidad es aumentar el material orgánico y proporcionarle nutrientes al suelo.
Deben ser cuidadosos al administrarlos, pues si se usan en altas concentraciones pueden resultar tóxicos tanto para las plantas como para las personas.
Fertilizantes quelatados
Los quelatos son usados en la agricultura para aportar de Hierro, Magnesio, Cobre y Zinc ya que son fundamentales para que las hijas no tengan un color amarillento y el crecimiento y la calidad de las plantas de retarde.
Usos de los fertilizantes
Los cultivos necesitan fertilizantes, sin embargo, cada uno de ellos requiere de uno particular, así como cantidades específicas de nutrientes para no afectarlo; dicha cantidad dependerá del rendimiento del cultivo.
Para determinar la cantidad de fertilizante que se debe aplicar por hectárea, se hace a través de la cantidad de nutrientes que se necesita y de los grados y tipos de fertilizantes disponibles.
Aquí radica la importancia del cumplimiento de las normas de seguridad en el manejo de los fertilizantes, las cuales son muy específicas dependiendo del tipo de fertilizante que se use.
Para determinar esta cantidad, es necesario conocer cuáles son los nutrientes que se necesitan y cuánto de cada uno de esos nutrientes se requiere para optimizar el rendimiento del cultivo.
Por ello, es importante determinar las señales de falta de nutrientes, mediante un análisis de suelo, de la planta y de su tejido, y de ser posible, realizar ensayos de validación de fertilizantes.
Es importante destacar que no todos los fertilizantes pueden mezclarse, pues se debe determinar la compatibilidad química y física de cada uno para no afectar el cultivo.
El esparcimiento del fertilizante dependerá de la zona en que se vaya a aplicar, pues existen equipos diversos como los de aspersión, aerosoles, granulado, entre otros.
Para aprovechar el uso de estos productos y minimizar el riesgo de contaminación del medio ambiente, es importante conocer el momento preciso en el que el cultivo los necesita.
Ya que, el uso excesivo o fuera de tiempo de fertilizantes, produce un enorme daño en el suelo y puede traer como consecuencia, que no esté apto para los próximos ciclos de cosecha, afectando además seriamente la salud y el medio ambiente.
Diferencias entre un fertilizante y un abono
Normalmente las palabras fertilizante y abono se usan como sinónimo, sin embargo, a pesar de que ambos responden a la misma necesidad, su diferencia principal radica en las sustancias que cada uno de ellos contiene.
El fertilizante aporta de forma artificial el compuesto mineral que necesita un cultivo, adicionalmente impactan en el PH, como el caso del sulfato amónico, que aumenta el nivel de acidez del riego o, las sales como el Potasio, el Calcio o el Magnesio, pueden hacer la tierra más alcalina.
Por otra parte, el abono no altera las condiciones de la tierra, al contrario, las enriquece, reduciendo la probabilidad de que se den oscilaciones en su PH; de igual manera se diferencia del fertilizante por ser 100 % orgánico, pues se forma de restos de origen animal o vegetal.
Por ejemplo, estiércol, compostas o cenizas de madera, el cual puede ser usado diariamente sobre un terreno sin ningún tipo de riesgo.
La industria del fertilizante en España
Esta industria química es España es responsable del 4 % de la facturación de dicho sector y comprende todas las sustancias utilizadas por los agricultores para optimizar el rendimiento de sus cultivos; entre sus productos más usados se encuentran los fertilizantes y los plaguicidas.
En España es indudable el crecimiento que ha tenido el uso de fertilizantes químicos, para el año 2018 se calculaba que se usaban aproximadamente 5 millones de toneladas.
En la actualidad, se consume mayormente fertilizantes simples nitrogenados y abonos constituidos por los tres nutrientes esenciales.
Legislación sobre Fertilizantes
La evolución del progreso técnico ha contribuido al desarrollo de nuevos productos fertilizantes, por ello el uso de fertilizantes se rige por la Ley de fertilizantes y por la nueva regulación europea sobre productos fertilizantes la cuales se aplicarán a partir del 2022.
El reglamento de la Unión Europea 2019/1009, establece las disposiciones relativas del mercado de los productos fertilizantes.
De igual manera, el reglamento (CE) 2003/2003 se centra en la calidad que deben tener los fertilizantes minerales en cuanto a su contenido nutricional.
La nueva Regulación Europea abre el mercado único de Bio-fertilizantes, definiendo las condiciones en los que estos pueden acceder al mercado únicos de los países que componen la UE; de igual manera regula la seguridad, calidad y etiquetado de todos los fertilizantes que se comercializan.
Asimismo, esta legislación divide en diferentes categorías funcionales de productos los fertilizantes existentes los cuales deben estar sujetos a requisitos específicos de calidad y seguridad; también dividen por categoría los materiales componentes de los fertilizantes.
También introduce los nuevos valores límites para la contaminación por cadmio en los fertilizantes, entre otras modificaciones.
La ventaja de esta nueva normativa es que facilita la venta de dichos productos con estándares de calidad totalmente armonizados.
De igual manera aumenta la capacidad que tiene los agricultores para elegir el tipo de fertilizante, disminuyendo el riesgo de los consumidores respecto de su salud y contribuyendo a mejorar el medio ambiente.
Esto se logra mediante la promoción de uso de materiales reciclados para la formulación de abonos y reduciendo la dependencia de la importación de nutrientes.